Masaje descontracturante vs. relajante: ¿cuál necesitas?
«Quiero un masaje» puede significar cosas muy distintas. No es lo mismo buscar alivio para un dolor de espalda persistente que querer desconectar de una semana agotadora. Aquí te ayudamos a distinguir entre los dos masajes más solicitados.
Masaje relajante: para calmar
Usa maniobras suaves y envolventes, con presión ligera. Su meta es relajar el sistema nervioso y producir bienestar general. Es ideal si:
- Tienes estrés o ansiedad y quieres desconectar.
- Duermes mal o sientes la mente acelerada.
- Buscas un momento de autocuidado más que tratar una molestia concreta.
Masaje descontracturante: para tratar la tensión
Trabaja con mayor presión y técnicas específicas sobre los puntos de tensión (las famosas «contracturas»). Es más intenso y a veces algo incómodo en ciertos puntos. Es ideal si:
- Tienes dolor o rigidez en cuello, hombros o espalda baja.
- Pasas muchas horas sentada o en una misma postura.
- Notas nudos o zonas duras al palpar el músculo.
¿Y si no estoy segura?
No pasa nada. Cuéntale a tu terapeuta cómo te sientes y qué buscas; en Anela adaptamos la presión y la técnica a lo que tu cuerpo necesita ese día. Incluso es posible combinar ambos enfoques en una misma sesión.
¿Quieres saber con qué frecuencia conviene hacértelo? Lee cada cuánto deberías hacerte un masaje o reserva tu cita directamente.
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